| La judicialización de los conflictos vinculados con la cobertura de salud se convirtió en uno de los grandes problemas que atraviesan al sistema sanitario. El crecimiento de los amparos no solo sobrecarga a los tribunales: también puede demorar la respuesta que necesitan los pacientes y trasladar al ámbito judicial decisiones que requieren una mirada sanitaria. |
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| En ese escenario, el Procedimiento de Mediación Prejudicial en Materia de Salud (PROMESA) cumplió su primer año como una alternativa para intentar resolver las controversias antes de llegar a los tribunales. En la jornada realizada en la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y organizada por Consenso Salud, distintos actores del sistema evaluaron la experiencia y plantearon los desafíos de la próxima etapa. |
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| Adrián Balbín participó de la mesa que reunió a actores del sistema sanitario y subrayó el valor de generar una instancia en la que puedan encontrarse los distintos sectores involucrados. «Estas tensiones son realmente difíciles a veces pero PROMESA vino a darle cierta libertad a esas tensiones y a generar un ámbito donde podamos participar todos», señaló. |
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| Para Balbín, uno de los principales aportes de la herramienta es precisamente «sentar a todos los actores». En ese sentido, consideró innovador que en una misma instancia puedan participar el beneficiario, el financiador y el prestador, en lugar de que el conflicto avance directamente hacia una demanda judicial. |
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| El presidente de FEMECON también puso el foco en la presión que los amparos ejercen sobre la Justicia y resaltó: «Conozco perfectamente varios juzgados federales que están totalmente colapsados con amparos de salud». |
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| Política pública |
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| El encuentro contó con la participación del ministro de Salud Mario Lugones, quien repasó que en 2024 se registraron más de 10.900 amparos en salud. Frente a ese escenario, destacó los resultados alcanzados por PROMESA: una tasa de resolución superior al 80%, con un 44,9% de los casos que termina en acuerdo y un plazo promedio de alrededor de 17 días. |
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| «Esto significa que ocho de cada diez conflictos que antes terminaban en un juzgado hoy se resuelven en menos de un mes, sin costos adicionales para el paciente y sin colapsar el sistema», sostuvo. |
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| El mecanismo, además, ya registró mediaciones en 19 de las 24 jurisdicciones del país, lo que, según Lugones, lo consolida como una herramienta de alcance federal. «La salud no puede esperar a una cautelar. El paciente necesita una respuesta rápida y el sistema necesita reglas claras. PROMESA es exactamente eso: una respuesta rápida con reglas claras», resumió. |
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| El diálogo como alternativa |
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| La lógica de PROMESA fue sintetizada durante la jornada por Elizabeth Orrico, quien destacó que los conflictos sanitarios involucran a actores con intereses diferentes y que, cuando las tensiones no encuentran una respuesta rápida, pueden escalar. |
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«PROMESA aparece como una política pública que intenta construir diálogo, generar diálogo y fomentarlo», explicó. Y agregó: «Es el diálogo lo que PROMESA está promoviendo con esta política pública: que los actores puedan sentarse en una mesa, dialogar, mirarse, enfrentarse si es necesario, discutir, pero tratar de encontrar una solución».
El tiempo aparece, así, como una de las variables centrales. «En PROMESA el tiempo es fundamental», sostuvo Orrico, al remarcar el plazo de 17 días para la resolución de los conflictos. |
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| En esa misma línea, el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, coincidió en que la herramienta busca ofrecer una respuesta más rápida frente a controversias que requieren atención urgente. «A un año de su implementación, los resultados hablan por sí solos», afirmó, al destacar que el 40% de los casos se resolvió de manera consensuada y que el tiempo máximo de respuesta es de 17 días. Mahiques definió a PROMESA como «un procedimiento ágil, efectivo y optativo» y destacó que permite ahorrar tiempo y dinero a las familias y contribuir a descomprimir el sistema judicial. También remarcó el carácter federal de la iniciativa y agradeció a los casi 2.000 mediadores que integran el procedimiento en todo el país. |
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Para FEMECON, la participación de los profesionales médicos constituye un componente central de esta nueva instancia. Balbín destacó que la entidad acompañó la herramienta desde su puesta en marcha, a través de acciones de difusión y espacios de intercambio. «Nos parece que es realmente innovador y por eso estamos apostando a ello», afirmó.
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| La discusión también abrió otro interrogante: qué ocurre cuando los reclamos involucran prestaciones cuya eficacia o evidencia científica no está suficientemente demostrada. En ese punto, Balbín planteó la necesidad de incorporar criterios sanitarios a la resolución de las controversias. |
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| A un año de su implementación, PROMESA busca consolidar una vía alternativa para conflictos que durante años encontraron en el amparo judicial prácticamente la única respuesta. Su desafío, ahora, es fortalecer ese espacio de diálogo sin perder de vista que los pacientes obtengan respuestas oportunas y que las decisiones sobre salud puedan ser abordadas con la participación de todos los actores del sistema. |
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